Quedó prendida el alma mía
Desde las profundas sombras de una pena.
El desierto eran mis ojos
De angustiosas quimeras
Que se albergaban aquí en mi pecho
Como esperanzas muertas...
Y así miraba hacia el cielo
Y gritaba tu nombre a las nubes
Y pedía hacia los dioses
Tu retrato en mi devuelta
Y alzaba mis brazos inertes
Implorando a cada estrella
A cada verso que hice en tus ojos
A cada sinfonía que inventé en tu boca
Al paraíso de tus manos de arena...
Y las nubes cantaban
En los confines del cielo
Era el paredón
De mi esperanza perdida...
Y rugían truenos en mi dicha
Ya carente de tu voz, desvanecida.
Samán Arkachoé
Era la voz que yo escuché
Desde los vientos...
En mis desoladas estelas.
Pegaban fuerte en mi rostro
Como un castigo tormento
Por haber amado a tus ojos
Por haber rimado tus besos...
Samán Arkachoé
Gira el mundo
Para volverlo a ver...
Gira en mi cielo nublado de pena
Por una quimera
Que ya nunca tendré...
Pide al septentrión
Que haga un giro hacia mi pecho
En la esperanza más austral de mi alma
En los confines de hielo
Que yacen aquí en mis penas...
En mi desolada angustia de amor
En la nieve que cubre mi rostro...
Desde tus quemantes arenas desérticas
A los nubarrones de lágrimas
Que caen desde mis ojos...
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