Persigo una dialéctica
Que infrinja las leyes de mi alma
Para atesorar mis ojos a la luz
Persigo esa gramática inerte
Que se deja caer en los labios
Y que esculpa en sentimientos
(O por decir algo)…
No guarde relación entre el amor y la razón
Y más que verso nazca una prosa pagana
Que solo hable ante las puertas del dolor…
Se que mas allá del ocaso
Existen praderas vírgenes
Con montañas de nieve que rodean
Bosques espesos de pinos y alerces
Y el agua cae desde las cimas
Formando ríos y afluentes
Que dan paso a unas lagunas
Donde la flor del oto se mece
Como el velo de una novia
Que sobre el agua florece…
Entonces por qué no sacar
También de mi alma afluentes
Y posarlos sobre mis manos
Como pétalos ungidos
Y ponerlos a merced del viento
Para ir formando ese rió
Donde el caudal sea mi lira
Que va formando torrentes…
Y así apañe mi voz tardía
Ahogada en una lagrima que quiebra
Los sonidos de mi alma
Cuando van rimando tristezas…
Como torcer el dolor
Para que el alma no duela…
Y formarle esa pradera
Donde repose sus días
Donde se recueste sobre el pasto
Aislada de la vida…
OH eterna primavera
Quédate en mi alma dormida
Quédate arrullándola en tu seno
Hasta que encuentre su día…
Y cuando esté entre la noche
Pueda brillar como estrella
Y descansar entre esos pinos
A la luz de las luciérnagas…
Y solo sienta
Correr el viento por su rostro
Dormida de cara al cielo
Y besada por las flores…
Como un coro de ruiseñores
Y mariposas que vuelan
Al sonido que hace el agua
Al correr por la sierra…
Así acaricia el viento su rostro
Mientras duerme en el día serena
Esperando que llegue la noche
Para transformarse en estrella…
Ya infringí las leyes de mi alma
Ya puedo llamarme poeta
Ya inventé para mí un exilio
Donde pueda esculpir mis poemas…
Ya creé para mí ese mundo
Donde no existe ni muerte ni pena
Donde está demás la risa
La dicha el dolor y tristeza…
Ese mundo carente de afectos
De amor y sentimientos paganos
Libre mi alma se encuentra
Con mi corazón desolado…
Ahora esculpiré el dolor
Como el placer mas soñado
Dándole risa a la queja
Y dándole dicha al llanto…
Ahora sí puedo torcer el dolor
Para que nunca el alma duela
Las lágrimas serán lluvias de amor
Que caerán como estrellas
Ya infringí las leyes de mi alma
Ya puedo llamarme poeta.
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