Patricia Tellez M  rosa
rosaPatricia Tellez M
 

 

ESCRITORA

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LEGADO

          Un día después de mi muerte
          Habrán niños jugando en luminosas calles
          Habrá golondrinas emigrando en los veranos
          Habrá cantos, bailes, carnavales
          Habrá un cielo azul y estrellado.

          Lejos del sol… Hay días grises en la vida
          Que torturan cuerpo y espíritu.
          Ráfagas de por qué
          Diálogos de 360 grados
          Dentro de un largo túnel… Donde la noche
          Como un callejón sin salida
          Se niega a señalar el mañana.

          Y todo recae en nuestros ojos
          Que se alzan heridos… Clamorosos
          Bañados en ese llanto que busca
          Que suplica
          Que llama.
 
          Por qué yo… OH Dios mío
          Por qué él… Porqué ellos
          Por qué los hombres
          Por qué he de reír
          Si mañana he de estar llorando.

          Por qué Dios mío
          Como depredadores del tiempo
          Engullimos a las células de la existencia
          Sin desperdiciar ni una hora
          Ni un día
          En este restringido plato de felicidad.

          Yo…
          Que tanto quiero caminar por el mundo
          Pero mis piernas solo responden al regreso
          ¿Por qué el destino no está al final de la vida?
          Y no en los pasos diarios marcándonos el presente…

          (Se cree Dios).

          A veces
          De nada vale lo que pensamos… O hagamos
          ¿De quién penden los hilos de este títere?
          ¿Quién me besa o me traiciona?
          ¿Cuál es el dolor? ¿Cuál es la caricia?
          (Se confunden mis sentidos).
 
          Si pertenezco a este rebaño sagrado
          ¿Por qué mi sangre es roja
          En vez de ser azul?.

          Por qué me llamo
          Si no me nombran
          Si fuese un número me cansaría menos
          (Y además seria infinita).

          Me duele mucho… ¡Qué forma más brusca…
          De saber que estoy viva¡.

          OH… Soy una sutil metáfora
          Vivo conjugándome como un verbo
          Porque… Poseo más de lo que tengo
          Pero… Mucho menos de lo que puedo dar.

          Porque
          Todo me ha dado la vida
          Menos… Poder vivir.

          (Bueno, continúo con mi legado).

          “Después que yo muera
          Habrá árboles frutales en las calles
          Espesos y eternos.

          Nadie sentirá ni la sed ni el hambre.

          Después que yo muera
          No habrán discos pare en las calles
          El hombre andará libre
          Y las escuelas tendrán forma de plazas y jardines
          Donde el pasto se pise
          Y no se dañe.

          Después que yo muera
          La luna será un cuartel de imbéciles
          Y buscaran la hermosura
          En lo que llaman feo los hombres
          Se dará valor al alma
          Al sentimiento.

          Después que yo muera
          Habrá ferias de poetas compitiendo por la vida
          Erradicados estarán los seres que pregonan la hipocresía
          Y que rinden tributo a la guerra
          Y… Ay aquel que
          Hable a espaldas de su hermano
          Y se venda por riquezas
          Y que viva
          Aunque otros… No vivan.

          Después que yo muera ya no tendrán precio las creaciones
          El perro será perro sin distinción de razas
          La flor será flor sin valor de cultivo
          Y los planetas se podrán visitar
          Admirar y contemplar.

          Y el hombre será uno más en el universo
          Humilde, tierno, ligero
          Agradecido de la vida, y de su existencia.

          Después que yo muera
          Habrán de compartir la mesa
          Y se degustaran las ganancias
          Y el esfuerzo del hombre será recompensado
          No habrá riquezas
          No habrá pobreza
          Y el hombre será libre al fin
          Y conjugará bien el verbo amar
          Porque se sentirá amado.

          Después que yo muera
          Lloverán cristales desde el cielo
          Y la lluvia se hará caricia
          Entremedio de los árboles
          Las rambladas de los hombres estarán
          Frescas y abundantes
          Y tomaran la naturaleza como divino regalo del altísimo
          Y no como amenaza de opresiones.

          Después que yo muera
          Existirá ese mundo para el que vine
          El que me mostraron
          En el catálogo del “tour de la vida”
          Al que abrí llorando mis ojos llenitos de esperanza
          Al que cierro llorando llenitos de tormentos.

          Y me dirijo al que pregona en el desierto
          Sí… Se puede hacer primavera en el invierno
          El problema es que usted estudio muy mal
          Para aconsejar la vida.

          Después que yo muera
          Ya mi fe no estará perdida
          Y mi desolación
          Habrá hecho frutos en los desiertos
          Y yo estaré desde una dimensión mirando
          Observando como rota el planeta
          Y mis lágrimas
          Habré enjugado
          De la emoción de saber por fin que todo
          Vuelve a girar en el centro
          Total…
          Le han inventado tantas formas a la tierra
          Sin saber que los ojos ven inciertos.

          Y mi padre
          Me dirá que he hecho
          Aunque no tenga contabilizado el recuento
          De estrellas y de vientos
          Aunque recién ahí
          Comience a formar
          La sinfonía de un verso
          Y mi lágrima abrupta
          Asegure que existo.

          Ven… A mi Dios mío
          No me dejes en estas horas de quebranto
          Ven a mí que estoy llorando
          Como un niño desvalido
          Me enseñaste a vivir Padre mío
          Ahora enséñame a ser espíritu…
          Y haz que no me pisen te lo ruego…
          Estoy aquí…
          En la puerta del exilio
          Ven… Ven… Ven
          Ven a buscarme
          Padre mío…

 

 
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