Desde que comencé a estudiar la cueca chilena, siempre llegué hasta el tronco arábigo y esbozaba solo asomos de lo que era la raíz de la raíz de este cante. A pesar, de gustarme tanto la cueca, de haberla vivido desde mi infancia y haber conocido a casi todos sus cultores, debo confesar mi anti chilenidad al haberme detenido en ese viaje hacia el pasado, reconociendo que también por llevar esa genética de la idiosincrasia de nuestro pueblo, me maravillé con otras músicas, admirables, verdaderas músicas de los dioses, connotados músicos creadores autores de la genialidad de Vangelis por ejemplo, sin notar, que esa maravilla cósmica, etérea, albergó en su vientre, acunó y crió a nuestra cueca.
Conmovida por el asombro, comencé nuevamente a repasar la historia de nuestra cueca, la cual sufriendo las inclemencias patrióticas de nuestra sociedad, tuvo verdaderos atlas sostenedores que evitaron que ella pereciera en el tiempo, como pasó con muchas danzas y cantos chilenos, las refalosa por ejemplo, tal vez ellos ignoraban el formato histórico de su cante, quizás ellos solo se limitaron a cantarla sintiendo solo el llamado de la lira de sus almas, tal vez la cueca hizo cuna por muchos años y hasta el día de hoy en ciertos ambientes de nuestra sociedad, y esta conección en el cantar de nuestros antiguos cultores de la cueca solo fue voz y alma, pero con el alma recibían ya los dones cósmicos ( ¿será que el alma humana ya viene con toda esa base de datos que sin pensar las expresamos, a sí, sin darnos cuenta?).
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Tierra mía que huele a vergel y mar
a misterio profuso de los sabios
alerta estás ante el imperio
cósmico que bendice tu suelo…
Por donde el hombre puso sus huellas
y ante la inmensidad de las estrellas
caló la tierra y la piedra,
y fundó así la divinidad de su ser
ante el CANTO CELESTIAL DE LAS ESFERAS…
¡OH! Bóveda celestial
eleva el canto de mi alma, lira de vértigos puros
hasta llenarme del don divino
y besar tus labios de fuego….
Sostenme aquí flotando ante las esferas…
Para todos estoy dormida…
Solo mi canto habla por mí en el dialecto del cosmos…
Despertaré, cuando irrumpa mi voz desde la tierra. |
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Este encasillamiento, conllevó a estancar el canto a la daira en otras expresiones tales como la cueca del campo o campesina, la cueca nortina y la sureña, también desmembrando a la cueca centrina en campesina, porteña y urbana, e identificando la cueca urbana con la cueca chora. El primer error es desmembrar el canto a la daira que es uno solo y que tiene diversidad de expresiones como las leyes naturales y del universo existan: Y el segundo error a mi entender, es que en muchos casos se confundió el término roto con el mal educado, o la expresión ser choro de agallado para cantar, con la parte sicológica que indica la manera de actuar, pensar y el como me abro camino en el respeto de lo demás. En cuanto a las demás expresiones tales como campesina, nortina y sureña, recordemos que el folclor va tomando forma en sus frutos de acuerdo a las tradiciones y costumbres de un lugar determinado, pero sin dejar de pertenecer a un solo tronco.
La cueca era del roto, y solo le pertenecía al roto en la cueca urbana, (eterna disputa por la tutela de un hijo entre una madre adoptiva y la madre genética). No obstante, hubo cantores de cueca que si la cantaron con el alma situándola en el pedestal que mereció. Cantores con altos registros de voz, poseedores de una melisma innata, muchos de ellos autores de hermosas cuecas, que fueron los sostenedores de este cante maravilloso en espera que las luces del razonamiento patriótico autentico de la otra parte de la sociedad se despertara.
Sobrevino entonces la moda por todo lo “choro” en nuestra patria, y haciendo uso de los medios comunicacionales, se volvió a implantar la cueca urbana. Con ello se logró darle mas años de vida a nuestro cante, pero a mi forma de visualizar las cosas, se volteó de nuevo a un gran encasillamiento de la raíz autóctona de la cueca urbana, dejándole como su sinónimo la cueca chora, ahora en forma más tajante con los medios modernos que existen.
Y descuidamos la madre raíz, estamos mutilando la divinidad cada vez mas de la cueca, esa divinidad que llega a todos, que rompe espacios y fronteras, que trastoca las fibras del alma, ese lenguaje único que no divide a los chilenos, ese lenguaje comprendido por todos porque se escucha primero con el alma, después con el corazón y al final con los oídos…
La cueca pide a gritos dentro de su propio cante que la lleven a visitar a sus dioses, a sus pares, y bajar para ser abrazada por el canto.
La cueca merece ya estar situada en las estrellas.
AQUÍ EN LA TIERRA
El hallazgo de las escuelas Pitagóricas, del canto o música de las esferas, hallazgo que fue comprobado por la Nasa, despertó en los árabes todo ese misticismo para formar e ir evolucionando en un cante de universo a universo, el universo del hombre que es su alma, y el universo cósmico. Por ello se llamó daira, por ser el resumen de todos los resúmenes de las leyes tanto del universo como de la naturaleza, la comunicación entonces era perfecta para la evolución del alma.
No usaban instrumentos, solo las palmas de las manos para ir despertando el alma, y la daira, que así le llamaron al pandero, como vehículo que ayudaba a salir la voz, cruzar todo ese universo intrínseco, hasta llegar a las esferas.
Los moros traspasaron esta gran escuela a los españoles, que se hizo cuna en el pueblo, gitanos, andaluces en fin, dieron nacimiento al cante jondo, canto de adentro, este cante, es el canto a la rueda, compuesto solo de coplas, generalmente improvisadas, a la que acompañaron con guitarras, con castañuelas, panderetas (que así llamaron a la daira o pandero), y con las palmas de las manos sacando como minero el metal precioso de la lira del alma. Con ello nació el estilo melismático, ese culebreo de voz que va atravesando desde adentro para llegar arriba.
Y fue ese pueblo el que llegó acá a América morena, los grandes señores por así llamarlos se quedaban en Perú, porque ahí estaba el virreinato, acá llegaron hombres a trabajar, muchos condonados por el Rey de España, venían a trabajar por la corona, y el canto a la rueda se hizo cuna en nuestra tierra, porque se identificó con el pueblo, tal es así, que cuando parte el ejercito libertador, don José Miguel Carrera los hace entonar un canto a la rueda, coplas improvisadas, acompañadas por las palmas.
Al regreso el ejercito libertador, ellos entonaban este canto a la rueda, sus vestiduras raídas, rotas, andrajosos, sucios, por la gran caminata, a estos hombres valientes les llamaron rotos, porque roto es un termino andaluz que significa toro, por ende ellos eran toros, valientes, gallardos. Por eso que la cueca es del roto y perteneces al roto.
La historia nos narra, del gran movimiento afuerino que surgió a fines del 1800, principios del 1900, por el problema que atravesaba Chile en esos tiempos. Afuerinos que venían de provincia a las urbes, a todas las urbes de nuestro país, pero concentrándose específicamente en Santiago y Valparaíso. Afuerinos que también en su mayoría eran campesinos, luchadores de la vida brava, y venían a buscar trabajo para mantener sus familias, trabajos que eran escasos, y que los obtenían a como diera lugar, luchando, peleando, poniendo la vida si era necesario. Estos afuerinos eran hombres bravos, sabios de la tierra, guerreros de la vida, y eran rotos chilenos, porque al igual que todos nosotros, también eran la herencia del roto.
Claro que cantaban cuecas, incluso tenían sus propios estilos, su manera de sentirla, de manifestarla, y la temática de las cuecas muchas veces eran sus vivencias, desde un amor encontrado en el camino, de besos a la luz de la luna, hasta las peleas a cuchilla que libraban en la batalla de ganarse un puesto para obtener el pan para sus familias. El carácter del pueblo chileno de por si es bravo, es al acecho, es lastimado por la vida, una rara mezcla que lo hace sensible y bravo a la vez al dolor y al sufrimiento.
Quizás el canto de ellos, hizo perdurar la cueca por años sosteniéndola en el siglo, albergándola en los bajos fondos, barrios bravos, casas de remolienda, casas que antes eran casas de canto solamente, pero que en uno de los viajes don José Miguel Carrera se trajo unas niñas de España para que divirtieran al ejercito, y no encontró una mejor parte para ocultarlas de la sociedad rancia chilena, que en estas casas de canto.
Se habla de la cueca chora, la cueca del maestro Roberto Parra, con sus letras peculiares, su guitarra transpuesta, se habla de la cueca brava de don Hernán Núñez, y podríamos seguir sumando estilos. (Yo escuché a un personaje famoso en las noches de boxeo en Santiago, que asistía “a puro tirar la talla” a los contendores, me refiero al “burro”, así le llamaban, y tenia una forma tan particular de cantar la cueca, porque era su cueca la que interpretaba que daba gusto, recuerdo que usaba su sombrero como pandero. Pero no fue famoso en las cuecas, nadie lo llevó a actuar o a grabar, si no tendríamos otro estilo más). Si nos paseamos por el barrio de la vega, del matadero, de la estación, encontraríamos muchos personajes que cantan cueca en su estilo, y que no se han hecho famosos, si nos vamos al campo también encontramos personajes autóctonos dentro de la creatividad de la cueca, es que la daira es así, la daira no solo abarca el cosmos las leyes cósmicas y las leyes de la naturaleza, también abarca al hombre mismo porque todo va girando y entrelazándose entre si. Cada personaje tiene su historia, sus vivencias, y lo traspasa como leyes a sus alumnos.
Eso está muy bien, pero me encasilla la cueca privándola de existir en el universo entero, solo llega, a algunos universos, y lamentablemente, hay universos ignorantes, que no les gusta la cueca por encontrarla de mala clase, y lo peor, me ofende al roto, tratándolo de ordinario, lo que es una falacia horrible a mi parecer. Es primordial entonces que los cultores de la cueca amplíen su universo, e interpreten la cueca urbana matriz de todos los estilos, descendiente directa del canto a la rueda, que desciende a su vez del canto a la daira.
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CON PERMISO SOY LA CUECA |
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(Fernando Gonzáles Maraboli) |
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Con permiso soy la cueca
matriz de todos los cantos
y me echaron a la calle
del templo divino y santo.
Yo soy la cueca patria
la más joyante
y el que no me conoce
que no me cante
Que no me cante, sí
soy geometría
la formula del arte
y astronomía
Del templo de la ciencia
soy la eminencia. |
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Es menester, ya en este acápite del siglo y la historia de nuestra patria, existan escuelas de canto, que no solo ahí se aprenda a impostar la voz ni tener un conocimiento de solfeo, si no además, los futuros cantores estudien bien nuestra cueca….En un futuro ¿la escucharé cantar con todas las de la ley?, a eso se refiere este verso.
CONVERSEMOS UN POCO
¿Qué entendemos por un universo musical?
Para los antiguos griegos, reflexionar sobre esta materia fue un desafió constante, sus teorías acerca de la cosmología fueron muy debatidas posteriormente, aunque también perduran muchas de ellas hasta nuestros días e incluso aun son campo de la investigación.
Pero remontémonos en aquellos tiempos, donde un señor que llevaba por nombre Pitágoras, nos decía que la tierra era una esfera, y que posteriormente su discípulo de nombre Filolao, completa con sus ideas el concepto del cosmos. Para él, el universo tenia su centro que no era la Tierra, y que en el giraban planetas y astros.
Para ellos el universo era esférico, y tenia movimientos circulares. Pero como sus creencias y mitologías estaban presentes en todas sus disciplinas, ellos decían que en el centro del universo estaba el Fuego, al que le llamaron Diosa del Hogar y del Fuego, Corazón central del universo. La luna y la Tierra mas los 5 planetas eran esferas que giraban alrededor del sol que era una esfera de cristal que reflejaba el fuego,
Esta gran bóveda celestial al girar producía sonidos y tonos musicales, en su extensión ellos representan los sonidos perfectos de una octava,
Imperceptible al oído humano al nacer el hombre esta música se escucha en todo momento pasando ya a ser parte de nuestra vida, para los Pitagóricos la esperanza de volver a oír este sonido de las esferas estaba basado solo en el tiempo, Ellos argumentaban que el ciclo cósmico acaecía cada 10.000 años terrestres, al que le llamaron “El gran Año”. Así todo el ciclo se volvía a repetir, es como si el tiempo girara también en 360 grados, fue como crear una eternidad, y en ese ciclo eterno volveríamos a escuchar la música de las esferas.
Muchos filósofos y pensadores de la antigüedad tales como Platón, Aristóteles, creyeron y argumentaron sobre el canto de las esferas; también otros filósofos e incluso musicólogos ya mas contemporáneos, también han argumentado en el estudio de la música de las esferas, avocarme mas al tema en este aspecto, seria ya un trabajo a parte, demasiado serio y que merecería un estudio completísimo y acabado; yo solo hago esbozos de lo que es este canto mágico celestial ¿un regalo del Gran Arquitecto de todo el Universo?, yo pienso que sí, ya que siempre he sostenido que todo lo que está hecho allá arriba, está hecho a su semejanza en el alma humana, es como un árbol muy frondoso y de deliciosos frutos el cual solo el hombre debe estirar su brazo y tomar.
Esta teoría fue corroborada por la Nasa, confirmando que los cuerpos celestes emiten sonidos armónicos. La atmósfera del sol, emite realmente sonidos ultrasónicos, y que interpreta una partitura formada por ondas 300 veces más graves que los tonos que pueda captar el oído humano.
Para los Pitagóricos dependían de las proporciones aritméticas de sus orbitas al rededor de la tierra, de la misma forma de la longitud de cuerdas en una lira para que determine sus tonos.
Las esferas más cercanas producen tonos graves, las más lejanas lo agudizan.
Esta sincronía perfecta, sublime se llama Canto o Música de las Esferas, raíz de la raíz, de los heraldos de la cueca.
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