¡Oscura Eternidad!
Amigos oprimidos de silencio
0miso los veo
Cabalgar entre las sombras
Poetas de caminos pobres
Parias que lleva el viento
Trasnocheros del destino
Gritos del canto pueblerino
No les puedo hoy cantar.
Están deshechos de vacío
Están sujetos… Como muertos
Porque si hablan gritan
Porque si cantan gruñen
¡Dónde enterraron sus voces
Poetas del siglo veinte!
Y la lápida con qué canción
Quedó ceñida en el tiempo.
Ya no hay voces que despierten al poema
Parece que todos se hubieran muerto
Mágica luz de razones y sueños
Despiértalos… Despiértalos
El mundo es tan grande para mí
Que abrazarlo con mis versos no puedo
Necesito del canto de todos
Despiértalos… Despiértalos.
Pongo entonces mi grito al rojo vivo
Para hacer un llamado de alerta
Quiero pedirles a los poetas… Vuelvan al Romanticismo
Para así encontrar con sus almas
A este mundo que se ha perdido.
Porque desdichado es el poeta
Que en este siglo nació
Ya que en vez de llorar por el amor
Debe llorar por la guerra.
Sin dolor la vida
Para el poeta no tendría sentido
Pues, es la única puerta a su alma
Donde extrae con llanto su escrito.
Mientras sigamos comiendo carne
Y sepultando a nuestros muertos
Mientras sea la carroña
Sustento de vida y recuerdos.
Mientras sigan los Poetas
Mecanizando los versos
Y sigan con “el qué son”
Y sigan con “el qué fueron”.
Escudriñando en la materia
Asomos de sueños buenos
Es porque estará filosofando solo el cerebro
Al decir el Alma… que su lira ha muerto.
Yo dejaría de ser Poeta
Si aplico métrica a mi creación
Pues, si se viera mi alma entre rejas
Me arrancaría la ilusión.
¡OH!... Como añoro a los poetas andaluces
Tanto es así, que hasta llego a soñarlos
Entre rimas y saetas se me asoman como luces
Despertándome al calor
De la fragua de los gitanos.
Yo soy ocaso que busca
La sublime belleza en los colores
Para poder esculpir
En el cielo de los hombres.
Yo soy el grito de angustia
Que espera un llanto de amor
Para caer entre lágrimas
Enjugando el corazón.
Yo soy canto que nadie escucha
Yo soy lamento que nadie consuela
Yo soy el Atlas de los dolores
Que triste vaga por la tierra.
Yo soy lira, que se muere en la noche
Buscando el calor de las estrellas
Y espera el amanecer de su alma
Pues, es su única existencia.
Yo soy rocío del alba
Que cae sobre las flores
Y junto a los ruiseñores
Hago cantar mi alma.
Yo soy quien desea algún día
Sanar las llagas de Cristo
Y con la pureza de sangre que limpie
En la profundidad de su herida
Hacer del mundo un palacio
Para que reinen los niños.
Porque solo sé llorar
Esculpiendo lágrimas con versos
Acaso ni sé rezar
Por eso en ellos, suplico, imploro y ruego
Quizás, solo sé reír
Emanando las melodías de mi alma
Mi goce está en las cosas mas sublimes del universo
Yo, yo no puedo reírme de los hombres
Porque nací para sufrir por ellos
Y…
Cuando deseo expresarle al mundo
De mis sueños y mis liras
A veces, las verdades de mis versos
Para no herirlo… Son Mentiras.
Porque amo a cada hermano, a cada ser del universo
Porque sé que hasta el más malvado
Alguna vez lloró con un verso.
Para implorar piedad por el pueblo
Y ser por todos comprendido
Es no estar ni con unos ni con otros
Y también no estar con uno mismo.
Para poder rimar consuelos
Beneficia paradojear los caminos
Como darle sangre a los azahares
Y darle miel a los espinos.
Por la noche vagan tristes
Los poetas de este siglo
Ya le imitan a fantasmas
Ya padecen de delirios.
No son locos, ni son cuerdos
Son la sombra del olvido
Tienen aspecto de viejos
Y tienen los sueños de un niño.
Tienen gemir de guitarras
Con esperanzas de vino
El hades de los poetas
Es el umbral del exilio.
|