y través de esa sierra amada...
veré el paisaje de tantas vidas
y las sombras de mis hermanos
tallados como pueblos lejanos
lacrados entre las piedras
de una raza perfecta
que bajó de las estrellas...
Irrumpe el norte con su pampa
de boca seca
grito ensordecidos de silencios
y colores jugando con el sol...
en un vergel chocan mis ojos
y los calmo,
y beben de la savia tamarugal
la ausencia del hombre.
OH, holocausto eterno
entre alma y hombre
cementerios fantasmas me cruzan
y me dan testimonio de vida.
Solo en el desierto la muerte es un testimonio
de gritos de pasado
culturas de los dioses
emigración de voces que se quedan
en el olvido de las tinieblas
como testimonio del hombre sabio
que fue mutilado por la codicia...
OH, mis alas de cóndor vuelan
sobre Atacama dormida
en esos sueños de reyes
entre deidades. divinas...
Atacama adormecida
soberana de creencias
tallada entre tanta piedra
de misterios, de vivencias.
Atacama...
cuna de mis ancestros.
Hoy vuelo a ti
con plumaje de seda
para no lastimar la arena
del cristal que hay en tus ojos..
Atacama. desierta
un rió te besa
y te cruza con sus brazos
como un amante eterno
que se pelea con el sol
la disputa de tus besos...
Atacama, la despierta
al acecho de hombre sabio
al acecho de las estrellas
a tu cuna de misterios
que relatan lo que soy
y de donde vengo..
Pero el hombre pájaro dejó de danzar su voz
y ante el holocausto cedió
y se ocultó en las estrellas
se negó la primavera a crecer entre tanta bruma
la libertad se enclaustró entre latigazos y gritos.
Donde esta inti y kapin
acaso
ha muerto el sol eternamente
al sucumbir el ocaso del mañana...
La espada filuda de lenguas de fuego
devoraron tu forma y tu causa...
Cantó el hierro en la razón
entre caras endiabladas que cargaban la cruz
como un acto de hipocresía...
Y así caíste Atacama mía
entre las manos de los traidores
y el siglo de las luces se desvaneció en tu tiempo...
Cantó la boca del deshonesto en virtud de una colonia
que disfrazaba el robo entre una fe religiosa.
apuntando tu destrucción en el nombre de Dios.
Donde están Inti y Kapin
acaso
el sol murió eternamente
al sucumbir el ocaso de los hombres
el ocaso de los sabios
el canto del hombre pájaro
del hombre noche
del hombre cósmico.
Se han ido hacia las estrellas a entablar su cuna naciente
se han ido a decorar el oriente eterno
del mañana de los hombres...
Y ahí quedó tu savia esparcida entre la arena
porque la libertad más humana
no la acaban con la muerte...
Quisieron enterrar tu voz
desenterrando mil voces...
Quisieron enterrar tu luz
emanando todo un universo de estrellas
el hierro no miro al cielo
de tanto buscar tu oro
y dejó escapar la púrpura de la sabiduría
Más pura.
Duerme Atacama mía
en el faldón de tu estela
para poder volar a ti
con mi plumaje de seda
y no lastimar la arena
de cristal
que hay en tus ojos. |