Ella estaba tan triste,
Que toda la nobleza de su cielo
Caía en racimos de gotas
Como cristales de lágrimas puras.
La tarde iba cayendo
Anunciando la pálida lluvia
Con ese frío intenso que penetra
Desde nuestra piel
Hasta la soledad más profunda...
Ella no era ella esa tarde de lluvia
Era la soledad misma en la desolación más pura.
Era carmín hecho hielo
Era sueños sin noches
Era destierro de amor
Otoño que cae desde el ocaso del cielo...
Aonikenk somos muchas las que marchamos
Por la pesada nieve del olvido...
Por el frío intenso de la muerte
Por la pena de amar
Y estar ausente…
Aonikenk, también es el nombre que yo llevo dentro
Entre la nieve y el viento
Soledad pura de un destierro...
Tu austral región mujer
Se asomó por mis ojos
Tan llenitos de sosiegos
Aquí en mi nieve Aonikenk...
Ya ha caído la noche
Y el olvido ha llegado
Y está tocando a la puerta
De mi desesperanza fría...
Amiga...
Quien nos dio el sello en esta vida para nacer
Y hacer nacer
Para amar
Más no para ser amadas....
Tu escarcha me hace daño Aonikenk...
Ya no hay estrellas en el cielo
Que guíen a mis ojos
Y tu cruz del sur duerme en tus abrojos...
Entre la nieve y el viento
Así se rima tu nombre
Entre la nieve y el viento
La soledad misma
Mi querida Aonikenk. |